
La luz, fuerte, brillante, cenital caía sobre el lado norte de lo que en aquel entonces era mi mesa de trabajo. Descendio lentamente mientras acariciaba el blanco y frío hombro de mi e-mac, mientras se seguía deslizando sobre la papelera hasta que lentamente fue posándose en el porta teclado. En frente de mi la cámara me guiño su único y monumental ojo y seducido por ella y por la luz tome una instantánea del segmento numérico del teclado. Al recoger mi mano, el codo que va unido a ella tiro el cilindro metálico donde guardo mis lapices, desparramándolos sobre la mesa, dejando una parte en la sombras y la otra, tibiamente acariciada ppor la contrastante luz. La tentación fue suprema. Acomode los objetos varias veces frente al ojo-cámara y tome placas de todo lo que rondaba por allí, mi reloj, los lapices, mis zapatos.
Recuerdo esa luz tan seductora de contraste marcado y brillante. Era cenital...

4 comentarios:
Yo también la recuerdo.
Esa luz que se posa por breves instantes y refleja cálidamente los mas anhelantes deseos reprimidos, aquellos que ansían desesperadamente salir a flote.
Esa luz que te cubre mientras gritas de pasión desbordante al estar actuando tu mejor papel que ni siquiera habías ensayado.
Esa noche... ese instante... en ese lugar solo basta un roce, una mirada y encuentras la oportunidad de un gran viaje, de un espacio compartido siguiendo el ritmo del deseo, porque encontraste la inspiración para hacer tu mejor trabajo y tu mejor esfuerzo ha sido recompensado. Siempre cumples lo que prometes mejor aún, siempre terminas lo que iniciaste y si has de terminar pronto, por lo menos dejas mas de dos satisfacciones en cada oportunidad que se presenta.
¿Luz cenital?
Aprovechémosla ahora... pis aller.
La luz cae dura, como plomo fundido; Cegadora, como la blanca y dolorosa llamarada de magnesio.
El sol, es tibio y cómodo, dentro de su dureza, mientras acaricia con dura suavidad los objetos que llasen bajo el.
La luz recorre los objetos en esa lenta caricia, que parece un flama sobre un papel doblado o la hoja seca.
El ojo cámara recorre este paisaje infinito de formas comunes y transfiguradas por el roce de la luz. ¿Tal vez esta luz dura y cenital surge desde los objetos, en vez de ser solo el receptáculo de ella?
Siempre cumplo mi trabajo, siempre, mas allá de lo podría ser mi mejor esfuerzo. Me duele, me duele exceder, pero la satisfacción de ello me resulta tanto o mas placentera que el solo cumplir. Yo solo intento mejorarme a mi mismo, cada vez, mientras la luz cenital me baña o brota de mi, de mi ojo, de mi boca, de mis manos.
No se, tal vez el intentar excederse sea un defecto de mi ser, tal vez sea...Un mal necesario
Que placer compartir espacios, tiempo y una parte de tu trayecto.
"...Hay tiempo (y espacio) para todo, incluso para que los tiempos se junten..."
Frederick Nietzche.
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