De estos cuadros que pasaban rápidamente frente a mis ojos uno llamo la atención, por lo que levante mi dedo del control remoto y puse atención a la escena que se desenvolvía detrás del cinescopio. El programa era un documental donde un grupo de venerables y muy veteranos músicos de color hablaban sobre sus experiencias de juventud y sobre lo criticados que habían sido en su momento por tocar esa "música del demonio, prostibularia y de ghetto, llamada Jazz" que llenaban de ideas lujuriosas a la juventud blanca de las ciudades Norteamericanas. Varios de ellos coincidían en que la critica y persecución actual de los mass - media sobre los músicos de Hip-hop, Rap, Ska y ritmos similares guardaban ciertas similitudes con la critica que en su momento se le hizo al Be-boop o al Swing Bop de los cincuenta. En ese momento, el mas viejo y venerable de esta respetable reunión de geruncios pronuncio esta frase:

Después de una breve pausa, el resto de los presentes estallaron en un sonara carcajada.
Después de apagar el televisor me dirigí a la cama y me puse a reflexionar en una idea que siempre me ronda por la cabeza; ¿Cuál es el valor real de la critica? A mi entender la critica es el comentario que se hace para maximizar los errores de una persona u obra y disminuir sus virtudes al mínimo reconocible. Es, la extinción de algo que existe al significarlo dentro de nuestras mente y las de los demás como nimio, inútil y absurdo.
Desde hace media década llevo sosteniendo el axioma de que no existe la llamada "critica constructiva"-Tal vez sería mejor definirla como "critica destructiva"-. Pues al ser critica, mal intencionada, fácil, hiriente, sarcástica, corrosiva, pierde toda connotación constructiva y creadora. Por otra parte recuerdo lo fácil que es criticar cualquier hecho pasado o cualquier obra terminada. Y como muestra bastaría con preguntar a cualquier persona que opina de tal o cual película, libro o personaje y recibirá una opinión critica de diversos matices. También eh percibido que las personas que son mas insidiosas, cortantes y acidas en sus criticas son personas totalmente incapaces de generar algo ni remotamente parecido a lo que destrozan. Como verbigracia tenemos a los críticos de cine, diseño o literatura. Y que solo en contadas excepciones son personas que se dedican profesionalmente a la actividad que critican.
Por otra parte no propongo la desaparición de los críticos. Aquí le doy gran valor al aforismo que dice "Si no tiene un enemigo, consigase uno". Hay que admitirlo, necesitamos los comentarios duros para crecer, no solo los de la cruel y desnuda autocrítica, si no los juicios externos, que muchas veces detectan lo que nuestro intelecto - O ego- es incapaz de ver.
Por eso propongo lo siguiente, que en vez de criticas, nos dediquemos mejor a emitir comentarios, certeros, veraces y si es necesario duros hasta el nivel del sadismo, pero liberados de todas las connotaciones negativas de la critica.
Así es que si no estas de acuerdo conmigo, o no te gusta lo que hago, o lo que pienso, no te reprimas; Todo comentario sera bien recibido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario