domingo, 16 de marzo de 2008

Barragán.

Subiendo en la mañana por la carretera que va desde Tamazula, Jalisco, hacia San José de Gracia uno va abandonando lentamente el valle aluvial del río Tuxpan y empieza a subir por las empinadas faldas de los cerros en una larga sucesión de curvas que transitan desde el fértil bosque de chaparral y de las inmensas plantaciones de caña de azúcar hacia los bosques de encino, pino y oyamel que coronan esta región llamada la Sierra del tigre. Después de pasar por pequeños pueblos enclavados entre claros de bosque y cerros rapados por las motosierras, uno entra a un paisaje mas fresco y verde. Los nombres de los poblados no dejan (ni dejaran) de sorprenderme; Bahía, Antenas 3, La cofradía, Puerta de zapatero y de pronto curvas y mas curvas cerrada, en formas de "ese" , de zeta, de "u" que casí se une en sus extremos, todo rodeado de inmensos pinos y de chalets que mas recuerdan a Suiza que al sur de Jalisco. En medio de este paisaje bucólico y casi idílico, después de una curva cerrada de la carretera surge de pronto ante nuestra vista las construcciones en talud de el pueblo de montaña de Mazamitla. Todo cal y madera, con techos rojos de teja y piedras bola en los empedrados de las calles. Todo cielo azul y claro, caluroso al medio día y frío como pocos en la noche y madrugada. Veo deambular a los locales con sus Chipiturcos de lana cerrada, al estilo Chiconcuac o con sus maquino de lana a cuadros, recuerdos del pasado donde la explotación forestal fue importante. Los señores de edad ya están tomando el sol, con su bordón o bastón de madera en la mano, vistiendo su Chipiturco, con sus huaraches estilo Sayula, de corte abierto o de estilo Sahuayo con su filigrana de finísimas correas y sombrero blanco de palma colimense. Los mas jóvenes deambulan camino a algún lado; Los que vienen del norte caminan con sus grandes chamarras americanas con escudos y motivos de equipos deportivos gabachos de Béisbol, fútbol o baloncesto, lentes negros Rayban, gorra y sus ubicuos tenis blancos.
Después de superar el trafico, pues Mazamitla es encrucijada donde varias lineas de camiones foráneos recogen pasaje, de sortear las trocas americanas de todos los tamaños y con placas de distinta procedencia, de ver los inmensos frascos de vidrio con conservas de ciruela, durazno y tejocote uno busca donde comer. Nos detenemos en un restaurancito, limpio y grande, cuyas paredes están llenas de fotografías de diversas partes del mundo; Boston, Quebec, Amsterdam, Copenhagen, Frankur der mein, Osaka, Beijing y otras ciudades que comparten el muro mientras nosotros, ajenos a ellos, comemos frijoles refritos, quesadillas, longaniza y estas galletitas que algún gracioso llamo hace ya mucho tiempo "pedos de monja". Ya satisfecho el paladar decido que es bueno ír al baño, y en el camino me encuentro con dos marcos que contienen ocho paginas de revista cuidadosamente dispuestas. Una imagen en una de ellas, la de las torres de Satélite me hacen detenerme y poner atención al texto que contienen, de pronto distingo un rostro y un texto resaltado en eso que los diseñadores llamamos balazo. El texto rezaba lo siguiente: " Y fue ahí, en Mazamitla, pueblito de mi infancia donde descubrí las primeras nociones del color en la arquitectura y de sus contrastes...." Luis Barragán.


Durante muchos años he admirado la obra de Barragán, su manejo del color, las proporciones coloniales y prehispánicas de su arquitectura, su noción de las escalas, la humana y la monolítica. Premio Pritzker de arquitectura, para algunos el Novel de esta disciplina.
Pero para mí Barragán es algo mas que la nota en los libros de texto o en los artículos de las revistas especializadas que repiten hasta el hartazgo lo mismo, gloria de México, gran arquitecto. Introductor en el país del la arquitectura moderna al estilo de la Bauhaus (En oposición a la arquitectura nacionalista) junto con Mario Pani, Etc. Etc.
Para Mi barragán eran las cuadradas bancas y fuentes pintadas en colores primarios, contrastantes, en el paseo de los jinetes y en la iglesia de las Arboledas. Pero, sobretodo en el conjunto escultórico de las antes mencionadas Torres de Satélite.
Estas masas ciclópeas de concreto aplanado, de estilo brutalista que se levantan desde una plaza en desnivel siempre me han fascinado. Recuerdo cuando hace ya varios años alguien las pinto de rojo tezontle, después de blanco, luego nuevamente a su intensidad cromática original: Blanco, amarillo, azul y rojo.
Durante casi cuatro años y medio que fuí a trabajar al D.F. fueron una visión surrealista en las mañanas al verlas surgir en el horizonte entre un una columna interminable de automóviles que avanzaban a vuelta de rueda. Dimensión cromática abstracta en las noches, cuando regresaba a casa y las moles de concreto cambiaban de color gracias a la iluminación publica de color naranja.
Las torres son paradójicas, lisas y de colores brillantes, como bloques de construcción infantil si se les ve de lejos. Burdas, grossas y descarapeladas si se ven de cerca. Pesadas y livianas, interesantes y mundanas. Punto de referencia e imagen olvidable y vilipendiada. Y con otra forma y otra escala reproducida en forma de constelación celeste en la "osa polar" de Matias Goerthz en el palacio de los deportes. Código de barras en el horizonte del área conurbada de la Ciudad de México. Remates pétreos de un gigantesco cactus órgano o de un inmenso Sahuaro. Chimeneas que no escupen humo, botellas de vidrio opaco, cirios pascuales sin pabilo y fuego. Monumento al concreto, a la modernidad y la planeación urbana. Modernos Teocallis donde los actuales habitantes del Anáhuac ofrendamos nuestros pulmones atravesados por mil cuchillas de obsidiana a Ozonotl deidad mayor de los Imecas ( Nueva tribu nativa de esta, la otrora "región mas transparente del aire"). Rascacielos sin pisos y sin habitantes. Piedra sobre piedra.

Tuve que ir a Mazamitla para que la casualidad me revelara que todas las biografías de Barragán están mal. Todas dicen que el nació en Guadalajara (Error similar existe con Rulfo, que los biógrafos dicen que nació en Guadalajara cuando Sayula es su terruño) cuando en realidad el es de este rincón apartado de la sierra del tigre.
Tuve que regresar para poner a trabajar mis manos y ojos, pero sobretodo mi cámara en interpretar estas torres de la modernidad pasada. En traducirlas en solo una dimensión de lo que son, planos y sombras, y finalmente manchas.... He llegado al otro extremo a la policromia, la acromía. Pero al fin y al cabo esto es solo una interpretación. La traducción de algo que he visto innumerables veces desde mi niñez, ahora, descubro que estas formas monolíticas tienen mucho que mostrarme, son un tesoro enterrado bajo el peso de la repetición y de estar ahí, comunes, presentes, pero a partir de ahora enigmáticas.

¡¡Click...!!


Fotografías analogás, tomadas con una cámara Canon AE1 con un lente de 52 mm. equipado con un filtro polarizador, rojo R32 o degradado, según sea el caso. Se utilizo película Kodak Tmax con proceso de revelodo C41


Little photographic and text essay about a gigantic, mammoth size sculptures of Barragan in the suburbs of Mexico City.

This photos were took with a Canon AE1 analogic camera with a 55 mm. Canon lens using a polarized, red R32 or degradated filters depending by the photo. The film was a Kodak Tmax film. The developing process was the C41.

3 comentarios:

Mario Rosaldo dijo...

Un artículo que tiene destellos literarios, y que, con el efecto del flash-back, nos lleva desde la experiencia visual del valle aluvial, la Sierra del Tigre y Mazamitla hasta la caida en la cuenta de cuáles son las raíces reconocidas por el propio Barragán, para iniciar una revaloración fotográfica de las recuerdos y las visiones pasadas.

Es una muestra del ojo especializado y la capacidad intelectual del autor de traducir en palabras la experiencia visual. ¡Enhorabuena!

Sin embargo, el artículo también puede interpretarse como un eco de la tesis determinista, según la cual todo artista es producto indefectible de sus circunstancias. ¿Es eso lo que afirma Barragán cuando habla del "pueblito de su infancia"? O, ¿sólo explora una idea sin medir las consecuencias?

Carlos Sandoval dijo...

"Origen es influencia, pero no destino"
Proverbio.

Lo único determinado por el nacimiento es que un día moriremos, lo que pasa entre el nacimiento y el deceso son factores y circunstancias, muchas de ellas aleatorias y no determinantes, pero;¿Quien sabe?

Mario Rosaldo dijo...

Un elegante deslinde que, sin embargo, al final mantiene la moneda en el aire.

Ojalá algún estudioso del pensamiento de Barragán nos pueda dar alguna pista sobre su visión del artista frente a las circunstancias.